El aliado de los grandes panaderos. 

Las cámaras de fermentación se han convertido en una maquinaria más que imprescindible para las panaderías.

Su función, controlar la fermentación de la masa mediante una combinación de temperaturas y humedades  creando así características específicas para cada tipo de pan. Permiten controlar todas las variables mientras el pan ¨crece¨, hasta que pasa al horno, de donde saldrá listo para ser consumido.

Hace muchos años era habitual que los panaderos abrieran a las 2 o 3 de la mañana ya que necesitaban que la masa comenzara a fermentar desde tempranas horas para que luego pudiera ser preparada y distribuida con los primeros rayos de sol. Hoy en día la mayoría de los grandes panaderos disponen de un cierto equipo que les permite evitar esos madrugones.

La fermentación controlada es un proceso en el cual se deja ¨dormir¨ la masa en la fermentadora, la misma prepara un ambiente perfecto para su desarrollo hasta que esté lista para ser horneada. De esa forma, los trabajadores pueden hacer la masa en horarios ¨normales¨, dejarla en la máquina programada y que ésta comience a trabajar por sí sola de madrugada, optimizando los tiempos de trabajo y calidad de la masa. 

Las principales ventajas que aporta una fermentadora es que evita el trabajo nocturno, como mencionado. A ello se une que el producto se conserva mejor porque dispone de mucho tiempo para su fermentación, pudiendo  decidir la temperatura y humedad en cada momento. Al mismo tiempo, hay un gran ahorro de levadura, gracias a que se puede programar el tiempo de fermentación deseado. 

Si quieres dar un buen servicio a tus clientes es fundamental sistematizar los procesos de elaboración. Con una fermentadora de pan, como las de Argental, controlás fácilmente la temperatura y la humedad a la que está sometido el producto y asegurando siempre un pan de calidad.

Tu negocio dispondrá siempre de pan fresco y caliente a cualquier momento del día.